Vivos se los llevaron vivos los queremos.

Miguel Bazdresch

Es el reclamo. Es la exigencia. Es el grito de muchos, muchísimos mexicanos frente al gobierno. Es lógica férrea. Los tomaron vivos. Los llevaron vivos, ergo, regrésenlos vivos.

Es la palabra de los padres/madres de los 43 jóvenes normalistas desaparecidos. Es el rostro de los familiares de 26,000 o más desaparecidos en los últimos ocho años. No hay refutación posible.

Es síntesis de muchas demandas ciudadanas ante un gobierno casi sordo, casi mudo y casi omiso… un casi gobierno, atado de manos y de neuronas para responder al pueblo, a los ciudadanos, a los gobernados. Atado de manos por la violencia incontenible e incontenida criminal, ordinaria, modo de vida, triste modo de vida de una fracción de los mexicanos condenados a servir a la fuerza bruta en el intento de escapar de ella.

Vivos… es la auto-exigencia de los familiares y otros muchos apoyadores y solidarios quienes han llegado a otra conclusión lógica: Si el gobierno no los regresa, ellos los buscarán. Sin ser poetas o ilustrados llegaron a la misma postura que Juan Gelman, irreductible buscador de una nieta que ni siquiera lo conocía. Vivos… es la expresión comprensiva de quien rechaza la violencia y pone la inteligencia – toda – en evitarla y resolver las consecuencias, so pena de morir en la tristeza. O en la espera de ver cumplida una promesa sin fundamento o la llegada de un superhéroe inmaterial e inexistente.

“Nunca más la violencia” queda corto si no sumamos “Nunca menos la inteligencia.” Es hoy la clave cotidiana de la posibilidad ética de la convivencia.

4 de diciembre 2014

Una contribución de la Red Latinoamericana de Convivencia Escolar. Diciembre 2014.